El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó que el Producto Interno Bruto (PIB) de México registró una caída del 0.6% en términos reales durante el primer trimestre del año, en comparación con el periodo previo (cifras desestacionalizadas).
Aunque el retroceso fue ligeramente menor al estimado preliminar del Inegi (que proyectaba un -0.8%), superó los pronósticos del sector privado consultado por el Banco de México, que anticipaban una baja de apenas 0.35%. Con este resultado, el país acumula tres trimestres con contracciones dentro de los últimos seis, dibujando una trayectoria de estancamiento caracterizada por altibajos económicos.
Caída generalizada en los tres sectores económicos
El debilitamiento no fue un hecho aislado, sino un freno generalizado en toda la actividad productiva interna. Los tres grandes sectores de la economía registraron números negativos en el trimestre:
- Actividades Primarias (-1.7%): El sector agrícola, ganadero y de pesca sufrió el golpe más duro del periodo, profundizando la caída del 1.4% que se había presupuestado inicialmente.
- Actividades Secundarias (-1.0%): La industria —afectada principalmente por la pérdida de dinamismo en la manufactura y la construcción— moderó levemente su caída frente al -1.1% estimado de forma oportuna.
- Actividades Terciarias (-0.4%): El sector de comercio y servicios también retrocedió, revirtiendo el avance del 0.7% con el que había cerrado el año anterior.
Los servicios pierden su papel de “escudo” económico
El retroceso en el sector de servicios encendió las alarmas entre los analistas. De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, este componente es sumamente preocupante debido a que había funcionado como el principal sostén para evitar que México cayera en una recesión técnica.
La debilidad en el consumo familiar —que representa cerca del 70% del PIB— se asocia a un menor flujo de remesas o a una reducción de los puestos en el mercado laboral formal. Esto ha provocado que los hogares moderen sus gastos por cautela ante el panorama futuro.
Dentro del sector servicios, las caídas más severas se concentraron en cuatro ramos:
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: -3.4%
- Alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas: -2.9%
- Apoyo a los negocios y manejo de residuos: -1.1%
- Corporativos: -0.8%
Diagnóstico de los expertos: Ritmo lento y fallas estructurales
Para Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, el desempeño actual “revierte la mayor parte de la recuperación del trimestre anterior” y confirma que la economía mexicana carece de la consistencia necesaria para compensar sus caídas previas, traduciéndose en un efecto acumulativo de estancamiento.
Por otro lado, analistas señalan que la ralentización anual (que apenas avanzó un 0.4% en comparación con el primer trimestre del año pasado) refleja barreras estructurales de largo plazo. El bajo nivel de inversión, la persistente informalidad laboral, los rezagos en infraestructura, la inseguridad y la falta de certidumbre para detonar proyectos a gran escala continúan impidiendo que México alcance su verdadero potencial de crecimiento.
