Radicales Libres || Anibal M Silva
Si de algo podemos estar seguros es que el PRI no está muerto.
A pesar de haber sido vapuleado por la enorme maquinaria mediática de Morena, que lo dejó destrozado y agonizando, el Tricolor ha ido recuperando espacios y se ha convertido sus Gobiernos en un bastión donde no importan los cotos de poder, sino la funcionalidad de una estructura de administración pública, dejando de lado el enfoque territorial que por eones privilegió y que ahora fue colonizado por Morena.
A diferencia del PAN, que es cada vez más pequeño, el PRI decidió una estructura vertical cuasi caudillista que le ha otorgado enormes réditos al ir capitalizando todas las estupideces administrativas de los gobiernos de Morena y Movimiento Ciudadano, buscando crecer de manera vertical mediante un enfoque austero y eficiente, contrario sus rivales de izquierda, que se han vuelto cada vez burocracias obesas con capacidad de reacción nula, limitando las respuestas a su cada vez más vapuleado sistema de propaganda.
El desgaste de Morena contrasta con el avance del priismo desde el núcleo del voto: el municipio.
Es por ello que han ido avanzando recuperando posiciones perdidas en casi todo el país, para el PRI ningún avance es despreciable, lo mismo vale un diputado de mayoría o una Alcaldía que un regidor en un bastión morenista.
En Nuevo Leon tiene una posibilidad real de alcanzar la Gubernatura y se prevé que retenga Coahuila. Ese sería el escenario ideal para el tricolor, porque la imagen de corrupción ya fue opacada por los escandalosos manejos del dinero público por parte de la Cuarta Transformación, la conversación gira hoy en torno a la eficiencia en la gestión, y en ese aspecto, Morena tampoco puede presumir resultados.
El desgaste y la baja aceptación de gobiernos locales ya le juega en contra a Morena y las elecciones intermedias serán el verdadero termómetro social en el País, veremos si Mexico continuará la ruta del partido único o si en verdad caminamos hacia una verdadera democracia participativa
